sábado, 7 de febrero de 2009

¿QUÉ LEO?

Mi dispersión es infinita: tan pronto leo a Greenspan como a Grisham, al Gabo, Vargas Llosa, Carlos Ruiz Zafón, como a. . . . ¿Periódicos y revistas? Muchísimos: obviamente para quienes alguna vez me han leído, sobre todo los nacionales y gringos.
De método nada. Aquello de ser Aristotélico, hombre universal me parece misión imposible. En el 2009, ¿quién puede leer todo lo importante -o no- que hay en el universo?
Ante ayer confesé que no había podido superar las madalenas de Proust cuando tenía 18 años y no había vuelto a probarlas desde entonces pese a que hace unos cuantos años tengo una versión en mi librero que me propongo a leer al igual que la gran obra de Gibbons (The Rise and Fall of the Roman Empire).
Ahora, gracias al regalo de Navidad de Alonso y Tere -a quien también agradezco Me llamo Rojo- empiezo a leer la biografía de Boswell sobre Johnson que siempre quise leer. No se si llegaré a las casi 1500 pp. a renglón cerrado de la edición, pero debo decir que, sentada en mi jardín de Yautepec, bajo la sombra de árboles maravillosos y el Ipod -que me regaló Chucho- con Bendel y Lizt y, obviamente, un vodkita al lado, me siento infinitamente feliz.

viernes, 6 de febrero de 2009

CERO°

O sea: ni frío ni calor.
Juan Villoro dixit: México es el único país del mundo donde se abre la puerta y se enfría la calle.

RONALD REAGAN

Siempre me han intrigado los suspiros de nostalgia y veneración de los estadounidenses por Ronald Reagan. Con la frase aquella de "government is not the solution to our problem; government is the problem", el Gran Comunicador propone eliminar los obstáculos que, según él, fueron la causa de la disminución en la productividad y reducido el crecimiento económico de Estados Unidos. El liberalismo se convierte en mala palabra.
Con su líder, el Congreso republicano, baja impuestos al capital, comienza la desregulación del sistema financiero, reduce los escasos apoyos del estado a marginados, prohibe la ayuda internacional del país a organizaciones que proporcionen servicios o asesoría relacionados con el aborto y, por supuesto, la reduce el National Endowment for the Arts a su mínima expresión agarrándose, si mal no recuerdo, de Maplethorp para clavar más clavos en la cruz de la Cultura. (Sí, con mayúscula.)
William Bunch, analista político y articulista del Philadelphia Daily News publica ahora el libro Tear Down this Myth sobre sus recuerdos angustiosos de los tiempos de Ronald Reagan, a quien llama viejo chocho y maligno (a doddering, but deadly old fool). Según Bunch, el mito bordado en torno de Reagan importa porque tiene suficiente fuerza para descarrilar las propuestas de la nueva administración justificando un sistema impositivo que perjudica a la clase media y sigue ignorando el consenso científico sobre el calentamiento global.
Ciertísimo: hoy, con más de 3 millones y medio de desempleados, los senadores republicanos hablan de gastos en "cochinadas" (pork barrel spending) tratadose de la seguridad social y la educación, no digamos de las aportaciones a las artes. Fustigan, además, al Presidente Obama por acudir a las entrevistas en los medios para hablar de la gravedad del asunto. No se pone a trabajar, dicen de este hombre que en unos días tiene boquiabiertos a muchos líderes del mundo mundial.
Si hoy por la mañana, en la Sala Este de la Casa Blanca, Obama presenta a un equipo imponente de asesores en materia económica encabezados nada menos que por Paul Volcker (según Obama por ser el más alto de todos), en el capitolio, o sea, del otro lado de la Avenida Pennsylvania, los del partido perdedor siguen en la necedad de que lo mejor es gastar rápido con devolución de impuestos.
Nosotros, por supuesto, estamos en Jauja. Aquí no pasa nada y el presidente Calderón nos repite que dejemos de ser catastrofistas.

HOY EN EL DIARIO MILENIO


miércoles, 4 de febrero de 2009

DESPACIO QUE VOY DEPRISA

Como lo prometió -o lo hizo su equipo- Obama iba a empezar su mandato corriendo. Raudo y veloz, el presidente estadounidense nombró a su gabinete escogiendo entre las mentes más privilegiadas del vecino país del norte. Geithner, Daschle y Killefer meten en problemas a Obama y su enorme popularidad baja.
¡Qué envidia! ¿Se imaginan que en nuestro pobre país el presidente olvidara a los cuates y los elegidos para el gabinetazo no lograran ingresar a él por no haber pagado a tiempo sus impuestos o haber aceptado el uso de un coche con chofer -o los impuestos inherentes al regalito?
El paquete de estímulo a la economía se presenta casi de inmediato también con miras a lograr un apoyo bipartidista -ya sabemos que allí es bi y no multi. Aquí ya nos parecemos más y Obama se enfrenta a las necedades de su propio partido y las de los republicanos.
Obama reconoce errores.
Más envidia.