sábado, 29 de agosto de 2009

jueves, 27 de agosto de 2009

OBITUARIOS V

En su blog (http://juegogeuj.blogspot.com/) Martín Casilllas nos lleva a lo que sería un futuro más promisorio con su recuerdo del son jarocho "La Morena"

De que me voy a morir
en brazos de una mulata
en brazos de una morena,
con sus aretes de plata.
Adiós que me voy llorando
de pena, ¡ay!negrita mía,
me voy soñando
que voy a volver a verte algún día
en la esquina de mis sueños.
La métrica y el verso de los últimos renglones debe ser otro pero es bien bonito, ¿no?

miércoles, 26 de agosto de 2009

OBITUARIOS IV

Viví en Washington de joven esposa con una niña de 2 años. Mi marido trabajaba en el Banco Interamericano de Desarrollo y lo pasamos muy bien. Era como volver a mi casa. Ahí había pasado 6 años de mi niñez y adolescencia cuando mi padre trabajaba en el Fondo Monetario y la capital del vecino país era muy provinciana.
Y, en 1962, John F. Kennedy era presidente de Estados Unidos y Washington empezó a convertirse en un una ciudad cosmopolita. Los recuerdos del Presidente Kennedy se agolpan en la memoria: Bahía de Cochinos, la crisis de los misiles, las reuniones donde se hablaba de la construcción de refugios contra bombas atómicas y un formidable mensaje a la nación -y a los rusos- de Jack Kennedy: aviones espía U-2 y fotografías de la CIA habían detectado varios misiles en territorio cubano y los barcos cargueros de la Unión Soviética se acercaban a la isla con más misiles de mediano alcance, cabezas nucleares y plataformas de lanzamiento. Cuarenta mil soldados soviéticos se encontraban en Cuba y los técnicos habían empezado a construir una amplia gama de sitios amenazantes.
Pasada la crisis, el cuerpo se aflojó. Nikita Khruschov golpeaba con sus zapatos la mesa de la ONU. Jack paraba misiles nucleares soviéticos, Jackie dictaba la moda y encantaba al mundo y, los hermanos del presidente -Bobby y Teddy- aparecían en columnas políticas y sociales.
Si Jack era hábil y melífluo, Bobby era el cerebro tras la presidencia. Al que no le iba nada bien era a Teddy: se sabía que lo habían expulsado de Harvard por copiar en un examen, que era mujeriego y bebedor. Más tarde sería causa accidental de la muerte de una chica -de nombre Mary Jo Kopechne- en Chappaquiddick.
A Jack y Bobby -John F. Kennedy y Robert F. Kennedy- no les dieron tiempo para sentar muchas bases en el vecino país. Muertos trágicamente los hermanos sería, curiosamente, Edward Kennedy, el hermano frívolo y sin sustancia quien se fue convirtiendo en un senador ejemplar, un hombre que pensó en su patria más que en sí mismo. De 1962 a la fecha, el Senador Kennedy enarboló las causas liberales estadounidenses, medio donde hasta la palabra liberal se considera una grosería.
Para Edward Kennedy, la elección de Barak Obama no sólo fue una culminación sino un nuevo principio: una refundación del país.

Habrá que ver lo que sucede con la reforma al sistema de salud. Su ausencia se ha notado y se notará aún más.
P.D. Escucho en mi estación favorita (MSNBC) al Senador por West Virginia, John D. Rochefeller diciendo que el gigante fue Edward (Ted o Teddy) Kennedy. Sus hermanos se preocuparon más por llegar a la presidencia. Su misión fue Estados Unidos y la posibilidad de llevar a sus ciudadanos las leyes que favorecieran a toda la comunidad.

OBITUARIOS III

No tengo la impresión. . . es la pura realidad: me la paso revisando obituarios; y eso que ya no todos salen en la esquela de Gayosso. Ahora hay formas más baratas de morirse, pero no todos salen en una misma esquela con sus edades y la hora en que van a ser incinerados.
En esas estaba, cuando me entero de la misa que le van a hacer a Leonor (Pollito), la linda mujer del "Caco" Ortíz Monasterio, madre de Leonor, Fernando, Patricia, Pablo y tres más que no he visto tanto.
En la misa que le hacen en San Jacinto, veo que Eduardo Matos se levanta de la banca que compartía con Arnaldo Coen y yo, ni corta ni perezosa, tomo su lugar.
Arnaldo me saluda y dice "¿No te has fijado que la gente que antes no se moría ahora se está muriendo?"
¿Será que ahora la gente se está muriendo más que antes?

OBITUARIOS II

Murió hace un par de semanas Tere Pecanins, entrañable amiga, gran galerista. mujer creativa que aportó más que un "granito de arena" al cine naciona. Linda foto suya apareció en La Jornada con Luis Buñuel. No me fue posible bajarla para incluirla en este blog. En fin, ya descansa en paz.
Difícil será pensar en entrar a la galería sin preguntar "¿Tú quién eres?" Espejo la una de la otra, Tere y Ana María, siempre tenían algo que contar y enseñar. . . siempre algo divertido para hacerte sonreir.
Arrastrando el oxígeno, "la Tere" llevaba tiempo enferma de efisema, enfermedad que me es difícil hacer a un lado pues ví cómo se moría mi primo Bernardo (Giner de los Ríos) gracias al maldito cigarro. Veo a la gente fumar y la que se pone mala soy yo. . .pero siguen fumando.

¡YA NO FUMEN!

martes, 18 de agosto de 2009

OBITUARIOS

Hace unos días varios fans de la revista The Economist nos reunimos a comer. La economía, la crisis y los mercados salieron a colación en boca de los presentes pero a mí se me ocurrió decir que siempre empiezo por leer el obituario. Pensando seguramente que iba a decir algo muy sesudo, los comensales se quedaron un tanto pasmados; con la cucharada de sopa a medio camino, pensaban que ahora sí me estaba dando el telele o me veía presa de una grave depresión.
Tratando de sacarlos del error, empecé a sacar varios de los que tengo guardados para comentarlos en este blog y, mientras los reunía, nada me extrañaría que se miraran preguntándose quien era el guapo que iba a tener que llevarme al siquiátrico más cercano.
Volví a la mesa con mis recortes y mostré encantada los de Hans Holzer, caza fantasmas -esos seres que no se han dado cuenta que están muertos-, Eddie George, otrora ocupante de la vieja casona de Threadneedle Street (me gusta más the old lady of Threadneedle Street), o Banco de Inglaterra -el hijo de un empleado de correos, ni siquiera muy inteligente para cuestiones de economía que en Cambridge sólo había merecido calificaciones mediocres en la deprimente ciencia-, y Sir John Maddox, -algo más que un hacker con problemas para entregar a tiempo sus editoriales: pionero del periodismo científico moderno.
Mis amigos tuvieron a bien leer lo que les enseñaba muy por encima. -Claro, no se iban a poner a hacer notas en la mitad de la mesa.- Pedro, que los conocía, asintió diciendo que, en verdad, eran fantásticos, pero el resto siguió viéndome medio raro.
Lástima que no pude platicar con ellos hoy. Les hubiera enseñado el más fantástico de todos. El obituario de Benson.
Al morir, Benson tenía aproximadamente 25 años y llegó a pesar unos 29 kilos. En sus mejores momentos a algunos les recordaba a Marilyn Monroe y a otros a Raquel Welch.
Comía cualquier cantidad de cosas, desde gusanos hasta peperoni y bolitas de tuti-fruti.
Parece ser que su fin se debió a la ingerencia de nueces crudas, pero bien pudo haberse debido a un mal embarazo: 300,000 huevecillos pueden haberle ocasionado complicaciones.
Si, se trata de este Gran Pez.

sábado, 15 de agosto de 2009

LO QUE NUNCA ESPERÉ

Anoche, como a las 2:00 de la mañana, sonó mi teléfono.
Una llamada a esas horas siempre preocupa. Algo ha pasado y no creo que sea bueno. Mi madre, pensé. Mis hijos. Ya con la mosca en la oreja, levanto el auricular y escucho el llanto y los gritos angustiados de una joven -así me sonaba la voz- diciéndome "¡mamá: ayúdame; hay un hombre; mamá!"
El asunto era horrible y, por fortuna, irreal para mí: mis hijas son mayores y están fuera. Yo no era la madre de la que gritaba. Además, ya nos han repetido una y mil veces que esto se hace para que vayas por una recompensa y pagues lo que sea para que suelten a tu hija o tu hijo. No era mi caso.
Temblando, colgué el teléfono. Segundos después, volvió a sonar. Ahora me habla un hombre y no recuerdo lo que me dijo. ¿Quién habla?, pregunté. "Quien habla no importa señora", contestó el individuo. Con esto, colgué el teléfono y lo dejé descolgado.
Debo haberme dormido alrededor de las 5 o las 6.
Yo sabía que ninguna de mis hijas me iba a hablar y tampoco reconocí la voz de quien lloraba, pero, ¿y si había alguien merodeando fuera de mi casa?
¿Y el caso de quien se lo cree y sale a entregar lo que sea -hasta la vida?
Sucede demasiado a menudo. A mi hermano le sucedió hace unos dos años. Hortensia había dejado a su hijo en la esquina del deportivo y media hora más tarde recibió el telefonazo. Estuvieron como locos hasta darse cuenta de que allí estaba, jugando al tenis.
¿Vamos a poder hacer algo?
No he salido de mi casa en todo el día. Estoy asustada.