lunes, 18 de enero de 2010

PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

Año con año -y supongo que como todo el mundo- me propongo descartar todo aquello que no me sirve, archivar lo que sí me sirve, ponerme a dieta y hacer ejercicio. Lamentablemente, año con año, mi closet sigue acumulando pantalones y blusas que abarcan 4 tallas, me acabo de comprar unas galletas que me encantan, la caminadora la observo con recelo y lo archivado requiere otra peinadita. Pero, me digo, apenas estamos a mediados de enero.

ADICTA

El jueves pasado -antes del vendabal- me quedé sin luz. Débía enviar un escrito importante y, para acabarla de amolar, había invitado a unos amigos a cenar. Por otra vía, pude enviar mi correo electrónico y la cena, a la luz de las velas, fue sumamente agradable.
Sí, pero todo fue ex post. Mientras me angustiaba por no quedar mal con mi envío, pensé también que mi cena iba a ser un fiasco. ¿Prendería la estufa? Está conectada a la luz, me dije. Veni me tranquilizó: Señora, se puede prender con cerillos. Por fortuna aquello sigue pudiéndose hacer.
Lo de la computadora es otra cosa y mi adicción es tremenda. La batería es muy limitada en la mía -habrá que comprar una de repuesto- y, sin luz, no se puede enviar lo redactado a la impresora. El pánico me atacó. No puedo hacer nada sin computadora, sin impresora, sin correo electrónico.

El domingo, veo el cartón de mi amigo Paco Calderón en el Reforma y, sí, me río. Mal de muchos consuelo de tontos.

jueves, 14 de enero de 2010

TERREMOTO EN HAITÍ

Desde antes de ayer escucho noticias de Haití y veo películas y fotografías sobre este tremendo terremoto. Los que nos acordamos del que sufrimos aquí en México en 1985 parece palidecer ante el de este pueblo indefenso.
Creo, y es menester señalarlo, que el reportaje que acabo de escuchar que acaba de hacer Carlos Loret de Mola en el programa de Denise Maerker -Atando Cabos en Radio Red- ha sido de los mejores que he escuchado.
Loret llega hoy, al rededor de las 9 de la mañana, a un aeropuerto en que ya no cabe un alfiler y relata -como también lo han hecho los gringos- las faltas de estructura que impiden hacer llegar la ayuda -que parece ser mucha- a aquellos que la necesitan. No hay caminos para llegar, no hay gasolina para vehículos, no hay electricidad para funcionar. Médicos, víveres, agua: todo está en el aeropuerto sin poderse emplear y, por si fuera poco: ¡esperando pasar la aduana!
El mundo entero se angustia; pocos se ausentan del dolor.
Estamos presentes.

lunes, 11 de enero de 2010

MERCADO DE VALENCIA

Carmen Strobl y Yola Saucedo me envían este video. Igualito que La Merced.

domingo, 10 de enero de 2010

PATADAS AL PESEBRE

Difícil la tienen los representantes de México en el exterior. ¿Qué hacer cuando un analista, un intelectual o un reportero preguntan acerca de la economía o la violencia en México? ¿Debemos decir que vamos mejor que Colombia, Brasil o Perú? ¿Ese es el tipo de diplomacia que se debe aplicar?
La respuesta a estas preguntas está de sobra ventilada por los diarios de todo el mundo. Cierto, a veces en la página 43 del New York Times o Le Monde, peró ahí están los descabezados y la crisis en todos los niveles de nuestra atribulada economía. Son otros los argumentos que han de esgrimir nuestros diplomáticos y, para ello, las políticas gubernamentales deben ser claras y empezar a surtir efectos positivos en la sociedad.

sábado, 9 de enero de 2010

martes, 5 de enero de 2010

DISCRIMINACIÓN


Entre todos los problemas que el Presidente Obama trae encima, uno parece quererse esconder: la discriminación racial. No es que pocos apunten a ella, pero tan pronto se empieza a entrar en el tema, alguien lo acalla. Desde luego no será el primer mandatario de esta nación quien hable de ello.
Ahora bien, como atinadamente señala el folleto Playbill que reparten todos los teatros neoyorquinos, el tema de la discriminación racial acapara un número sin precedente de obras teatrales en esta temporada (Race -que es la que ví yo y recomiendo-, Finian´s Rainbow, Menphis, Superior Donuts y A Steady Rain). Es, dice Playbill una temporada propicia para hablar al público estadounidense moderno. La entrada al escenario de Obama atrae el tema y la contribución del teatro es de aplaudirse. Pone al descubierto un tema subyacente en la sociedad (las sociedades) de este país.