martes, 14 de septiembre de 2010

LAS FIESTAS

No me cabe duda que la fiesta en sí va a ser fantástica y me apunto a verla por televisión como, cosa curiosa, nos pide el gobierno que hagamos todos. Es decir: "Vamos a festejar, pero mejor quédese a hacerlo en casita". Mañana nos quedaremos boquiabiertos con las luces que nos traerá el australiano sin reparar en gastos y me muero por ver a Kukulcán volando por los aires.
No obstante, los mexicanos nos estamos cuestionando el gasto cuyo destino desconocemos en medio de nuestras distintas crisis y muchos se preguntan qué hay que celebrar. Probablemente no nos es necesario entrar en más detalle: las conmemoraciones del bicentenario de la Independencia y centenario de la Revolución se cuestionan ad nauseam. Hemos llegado a añorar a Don Porfirio -a quien nunca conocimos- y los monumentos que nos legó son espinas que seguramente se atoran en el gaznate de nuestros actuales gobernantes.
Al igual que el Parque Bicentenario, la estela de luz, famosa por cara, de dudosa representatividad y calidad artística e incierta fecha de inauguración, se ha perdido en la maraña de retrasos, malos cálculos y desorganización.
En la capital del país no se respiran aires de violencia como sabemos que sucede en varios estados fronterizos o, incluso, en Michoacán donde hace un par de años hubimos de lamentar varios muertos en estas fechas. No obstante, lo que sucede en partes del país nos angustia y preocupa.
Hace mucho que no voy al Zócalo. Recuerdo cuando mi tío Francisco me llevaba de niña cuando luego fuí de joven esposa, pero hace mucho que no he vuelto a gritar desde la plaza eso de que mueran los gachupines. Hoy francamente me daría terror hacerlo y más por los apretujones que por el miedo a la violencia.
En Milenio leo que Enrique Krauze ha concluido que "México está sumido en una depresión crónica" a causa de la violencia, la crisis económica, la pobreza, el desempleo y "una generación codiciosa y dogmática de políticos . . .que nos han fallado". Pensamos que no tenemos futuro y nada de lo que hicimos vale la pena, dice el director de Letras Libres.
Si es así -y no lo dudo- llevamos arrastrando la depresión desde hace 40 años con breves interludios de esperanza. Toda una vida para millones; la mitad de la vida para los privilegiados.
¿Tendremos realmente algo qué festejar?
Me uno a los que creen que sí y reflexionan al respecto. Federico Reyes Heroles, en su artículo del diario Reforma de hoy, 14 de septiembre, piensa en su bisabuelo analfabeta llegado a finales del siglo XIX procedente de un poblado de pescadores cercano a Barcelona, en su abuelo materno nacido en Coahuila, cuyos destinos a base de trabajo del primero y educación con grandes esfuerzos para el segundo, fueron muy exitosos. Qué decir del prestigio logrado por su padre cuyos esfuerzos por educarse son dignos de señalarse.
A mi me queda decir que mis padres salieron de una España en llamas para encontrar la posibilidad de trabajo y libertad.
Vuelvo a recordar, porque hay que hacerlo a diario, la lección que nos diera el viejo zapatista en su entrevista de hace algunos años cuando, al preguntársele qué le había dado la Revolución si seguía siendo pobre, contesta con fuerza:
-Se equivoca joven, la Revolución nos dió las tierras, nos dió educación y nos dió salud. Luego cada quien hizo con esto lo que quiso.

domingo, 5 de septiembre de 2010

LA DESVERGÜENZA

Los diarios mexicanos del 5 de septiembre destacan la siguiente noticia: a Lujambio -Secretario de Educación- le interesa más llegar a los Pinos que la educación. Esto en boca de la lideresa de los maestros, Elba Esther Gordillo, personaje que desde hace años (muchos) ha supeditado la superación del gremio que dirige a su peso como voto corporativo, que evita la capacitación, rechaza las evaluaciones internacionales y solapa el hecho de que los estudiantes mexicanos sean los últimos de la OECD en todas las materias ahora acusa al Secretario de todas las culpas de nuestro sistema educativo y la falta de revisión estructural del mismo.

La falta de vergüenza es endémica en Elba Esther.

martes, 31 de agosto de 2010

SÍMBOLOS PATRIOS


Me encantan los símbolos patrios. Recuerdo con emoción el desfile de los cadetes del Colegio Militar con el aguilucho; la bandera inclinándose ante el Presidente. Extraño, probablemente por eso, el Informe del día 1° de septiembre. Si bien oficialista y laudatorio, fue un referente y un ritual que seguí con atención (y a veces temor) desde que tuve uso de razón. En algún momento me reuní con amigos ese día desde el desayuno para ir comentando lo dicho; en muchas ocasiones asistí a la ceremonia.
Con el tiempo, la cifra de las reservas del Banco de México dejó de señalarse pero, ¿se habría integrado el párrafo escrito? ¿Qué se diría sobre la economía, nuestra relación con el exterior o la cultura? Si bien esta última desapareció en los últimos tiempos del discurso oficial resultaba oportuno señalar el asunto en reuniones y artículos.
Con insultos y patanerías, una serie de personas nos fueron llevando a la negación de nuestro derecho ciudadano a conocer lo que nuestros gobernantes piensan que es nuestra realidad. Ahora resulta hasta prohibido que el Presidente pise el Congreso. En fin, ganaron los patanes.

domingo, 29 de agosto de 2010

MARCHA EN WASHINGTON

En el aniversario de la famosa marcha sobre Washington de Martin Luther King, aquella en que pronunciara su discurso sobre su sueño para la sociedad estadounidense -"I have a dream"- los radicales de la derecha, los porta armas, los que quieren quemar el corán, los que consideran a Barak Obama extranjero, adorador de Mahoma, un maligno personaje, racista para mayores, que ha llegado para usurpar sus derechos y su dios (o Dios si se quiere) marcharon al monumento a Lincoln.
Una última espina ha sido su pronunciamiento sobre el asunto del templo musulmán a construirse cerca de ground zero. Las razones para su construcción precisamente en ese lugar han sido por demás señaladas: no todos los musulmanes desean atentar contra Estados Unidos. A muchos neuyorquinos ofende el tema, otros piensan que es correcto o no les importa, pero pensar que una república que tiene por bandera la pluralidad de su población y la libertad de cultos considere que su presidente los traiciona por apoyar su construcción o que es una comprobación más de sus creencias en el Islám es un tanto fuerte pero eso es lo que piensan y así lo hicieron saber urbi et orbi en Washington.
Los ahí reunidos "restaurar el honor y recuperar el país", dicen. Pareciera que Obama se los ha quitado.
Barak Obama ha dicho repetidas veces que prefiere ser buen Presidente por un sólo período que uno malo por dos. Su agenda tiene un propósito: mejorar la vida de la mayoría de los estadounidenses. Parece que los del partido del té, los republicanos más radicales y los racistas no le van a permitir que logre el resultado deseado.
En año y medio de gobierno Obama ha logrado la aprobación de un sistema de salud universal, una reforma financiera, la recuperación de la economía de una crisis sin precedentes y la salida de las tropas de Irak, para empezar.
Obama es un presidente de piensa y pondera cada decisión que toma. Si la reforma al sistema de salud la había pensado desde antes como también la salida de tropas de Irak, difícilmente podía haber pensado de ante mano que BP iba a verter millones de barriles de petróleo en el Golfo de México. Había que estudiar el problema, llamar a todos los expertos y ponderar las acciones para tomar la decisión correcta. Parece ser que pensar y el tiempo que se llevó en hacerlo enfadó a los vecinos del norte y es probable que cualquier ciudadano del mundo necesite que su presidente se pronuncie sobre los distintos asuntos o problemas -obviamente muchos- que se presentan en su administración.
Obama es un maestro de la oratoria. Construye bien el tema, pone énfasis en lo que lo tiene que poner. Indica claramente los pasos a seguir para conseguir el resultado deseado. Cualquier discurso suyo resulta bien dicho y algunos han sido memorables. Cierto: ese discurso o pronunciamiento suyo se retrasó en el caso BP. ¿No estamos hartos ya de pronunciamientos políticos para apaciguar a las fieras? ¿No es mejor que se piensen bien las cosas antes de hacer declaraciones?
Envidiosa, quisiera algún día poder decir que alguien como él es presidente de mi país.

viernes, 27 de agosto de 2010

NINIS


Con la anuencia tácita de Paco Calderón, el asunto es onomatopéyico y peyorativo.
Nini es totalmente peyorativo: ni estudia ni trabaja. Pero el palabro también es onomatopéyico. Suena a lo que nos han dicho que es. (Como onomatopéyica es la palabra cursi, que suena cursi. Más lo es la palabra siútico que es la palabra cursi en chileno.)
En voz del Presidente de la República y del Rector de nuestra máxima casa de estudios -el primero dice que son casi medio millón de ciudadanos y el segundo 7 millones- me parece inaceptable.
P.D. . . .Y, claro, lo de los ninis cunde. En su artículo de Milenio, Hugo García Michel lo aplica a los "festejos" que nos esperan: "Este 15 de septiembre tendremos una celebración nini de la Independencia: ni republicana ni memorable ni nada. ¡Ay qué tiempos, señor don Simón!"

lunes, 23 de agosto de 2010

LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO


Escuchado en Santander hace unas semanas:

-¿Y cuándo fue la independencia de México?

-¡Cuando México perdió la oportunidad de ganar un mundial!

FRÓMISTA

Encantada recordando lo que decía mi madre -". . .por aquello del que el Pisuerga pasa por Valladolid"- y pasando por el mentado Pisuerga durante un largo trayecto de Santander a Madrid, nuevamente gracias a Eloina nos detenemos en Frómista.
El románico me sigue maravillando siempre que tengo la oportunidad de visitar algún monasterio o iglesia en Europa. Vuelvo a tomar fotos (¿las mismas?) en Santiago de Compostela y Segovia, me recreo con Santillana y, en este viaje, tuve la gran oportunidad de visitar un par de templos en Frómista que no conocía.
La iglesia de arriba es San Martín y fue construida en el siglo XI. Imposible dejar de trasladarse a esa edad media obscura más no obscurantista, recordar templarios y nombres como Doña Urraca -esta reina donaría el monasterio de Frómista a los monjes benedictinos- o Doña Sol, Alfonso el Sabio, Doña Jimena y el Mío Cid.
Una historia relativamente nueva hay en Frómista: hace poco tiempo -no sé cuanto- el retablo, patrimonio nacional, el retablo de San Martín fue robado.

Al recuperarse, que lo fue, se encontró que sus ladrones eran poco expertos en el hurto de obras de arte: habían guardado las obras pintura contra pintura sin mediar protección. El resultado lo podemos constatar en la fotografía siguiente.