martes, 10 de enero de 2012

CUT AND PASTE


La Met de Nueva York atinadamente denomina su producción de la Isla Encantada un pastiche del barroco. Con música de Handel, Vivaldi, Rameau y Leclair, Jeremy Sams une El Sueño de una Noche de Verano y La Tempestad en una fiesta para un público feliz que celebró allí el año nuevo -o se congratuló con la "gala" el fin de un año por demás difícil.
Las voces magníficas de Joyce Di-Donato -la hechicera Sycorax- y Danielle de Niese que hace el papel de Ariel, el hada esclavizada por Próspero, sin duda son las más destacadas de esta ópera que se presentará próximamente en el terrible Auditorio Nacional que muchos celebran y otros odiamos.


Ya que la trama Shakesperiana resulta fácil de seguir, confieso que me hubiera gustado enterarme del engarce de la música. Bien puede identificarse a Handel y a Vivaldi la mayor parte de las veces, pero difícilmente se ubican los cambios a los demás músicos que figuran en la trama barroca.

La presencia escénica de Plácido Domingo resulta por demás imponente. Como un Neptuno que nada tiene que ver con las dos obras de Shakespere que se unen en el libreto, aparece para desfacer entuertos y unir a los que deben estar unidos.

DOS FAUSTOS


Hace años acudí a la ópera de Viena donde se representaba el Fausto de Gounod con la escenografía de David Hockney. Confieso que no recuerdo si los cantantes eran buenos malos o regulares pero lo que no se me puede olvidar es la escenografía de Hockney.
Empezaba muy normalmente con el Dr. Fausto decrépito en su entorno científico, la aparición de Mefistófeles malvadísimo y Margarita deshojando las idem.
Pero he ahí que en el segundo acto viene las tentaciones a las que el mismísimo demonio pone no sólo a Fausto sino a todo el pueblo donde habita. Aquello fue alucinante. El vellocino aparece en escena en la figura de un toro de oro, en cuyos ojos se rotan campanas, manzanas, cerezas y signos de pesos y su boca vomita monedas de oro ante la hilaridad del pueblo y el público que observaba los desmanes desde la sala.
A estos últimos el asunto no les gustó nada y, al terminar la función, cuando hay que aplaudir, los cantantes recibieron la ovación correspondiente pero, al salir Hockney, los buuuus se escucharon de arriba a abajo de la sala.
¿Qué hizo el inglés? Pues se dió la vuelta y se bajó los pantalones en lo que antes, no sé si ahora, se llamaba mooning.
El nuevo Fausto que presenta la Met de Nueva York, gracias a Des McAnuff juega con las nuevas escenografías y vestuarios. Ahora son las escaleras y los andamios que suben y bajan y se convierten en jardín, balcón, iglesia, taberna o el estudio del Dr. Fausto. Una pantalla de fondo nos presenta distintos aspectos del período interbélico y la cara de Margarita feliz o triste.
Los cantantes maravillosos, en especial el elegantísimo Mefistófeles de René Pape y la Margarita de Marina Poplavskaya. Para mi, menos excelso el tenor Jonas Kaufman, pero veo que algunas críticas no están de acuerdo "la perfección de su canto es notable, maneja los contrastes dinámicos a la perfección, todo lo anterior se complementa con su viril figura".
Ambas representaciones me encantaron

jueves, 5 de enero de 2012

¿A POCO?

Del New York Times del 1o. de enero: Acabo de llegar pero me doy cuenta del problemón en cuanto lo veo.

viernes, 23 de diciembre de 2011

LA LLORONA

Leo en El País que la Residencia de Estudiantes de Madrid publicará el manuscrito inédito de un diario de José Moreno Villa titulado Notas desde el Madrid sitiado "dentro de un volumen de 700 páginas titulado escuetamente Memoria. Recopilado por Juan Pérez de Ayala . . . incluye Vida en claro y todos los textos autobiográficos".
Moreno Villa pintor, poeta, escritor y lo que se le ocurriera en el momento, siempre fue referencia de casa y el retrato del abuelo Enrique de arriba fue pintado por él. Los niños leíamos Lo que sabía mi loro y recitábamos de corridito Rin rin renacuajo y cuando llegaba siempre era un regalo verlo.
Y regalo para mí fue un cuento que me hicieron Pepe y el abuelo.
Yo salí a mi abuela en lo llorona, asunto que me ha aquejado toda la vida y si ahora es molesto debe haber sido peor para mis abuelos que, pese a esta maldición, al ser la primera nieta, les hacía bastante gracia.
La perra que pesqué un día debe haber sido toledana pues Pepe y el abuelo decidieron guardar el día para la posteridad con un cuento ilustrado que creo que titularon "La Llorona" ¿o sería "La niña que acabó con el pueblo"?
Erase que se era una niña que lloraba tanto que un día inundó su casa, luego su calle y luego el país entero, todo ello con los dibujos de Pepe y la letra del abuelo.
En aquel momento, aquello de la llorera tuvo una consecuencia feliz que siento mucho no hayan guardado mis progenitores. Creo que a mis nietos les habría gustado.

viernes, 9 de diciembre de 2011

SOBERA DE LA FLOR

El diario Reforma del 9 de diciembre nos refresca la memoria con fotos de los asesinos más connotados del pasado. ¿A quién le recuerda esta de Sobera de la Flor?

lunes, 5 de diciembre de 2011

MI SOLIDARIDAD. . .

con Enrique Peña Nieto (of all people). De que leo y he leído mucho se los aseguro y espero que se note, pero eso no obsta para que conste que cuando me preguntan lo qué estoy leyendo no me acuerdo del nombre del libro ni del autor, sea sesudo o banal, aún cuando lo tenga delante. Que conste que esto no es desde ahora que ya estoy mayorcita por no decir otra cosa, ¡es desde siempre!

domingo, 4 de diciembre de 2011

YAUTEPEC MÁGICO

Entre La Montaña Mágica de Thomas Mann y el hospital de San Rafael (en España)  cuyo director era mi tío Joaquín Márquez me siento la tísica que respira el aire puro de mi jardín abrigada de pies a cabeza.  Hace friíto. Leo un libro de Philip Kerr cuyo asesino resulta genial y, por si fuera poco, escucho los Impromptus de Schubert y me regodeo en las nochebuenas -aquí Pascuas- que embellecen el ambiente.
¿No les da envidia?