jueves, 4 de noviembre de 2010

FRIEDRICH KATZ

Escribo esto el día en que se hace un homenaje a Friedrich Katz (Viena, 1927) en la Universidad de Columbia de Nueva York y no me cabe duda que se le harán muchos más tanto en el vecino país como en el nuestro.
Para los historiadores mexicanos, el gran maestro que fue Friedrich Katz se plasma en todos los diarios del país. Pocos han dado una visión de la importancia de México en el mundo como él, dice Aguilar Camín el diario en Milenio. A México lo llevaba en la médula desde que su familia había huido primero de Alemania, luego de Francia, y después de Estados Unidos a raíz de la Segunda Guerra Mundial. Para la familia Katz, de filiación comunista, México sí era una país civilizado, no aquellos.
En La Jornada, Enrique Florescano relata que al conversar con Friedrich Katz llamaba "la atención verlo transformar el alegato en diálogo, o extraer aspectos positivos de posturas a primera vista irreconciliables".
Al recordar su vida con su maestro y amigo, Eugenia Meyer destaca su gran generosidad y, también como sus demás alumnos, su capacidad de ver siempre el lado positivo de las cosas.
En su homenaje de la Universidad de Columbia, la historiadora emérita retrata con gran cariño a quien recuerda al inicio de su amistad en los años sesenta como un sui generis Inspector Poirot que llegaría a su pequeña oficina del Museo de Antropología para sugerir que documentaran, a través de la historia oral los testimonios de los viejos villistas. Siempre generoso, Meyer comenta que Katz accedió a ser asesor del proyecto singular que ha llegado a ser piedra de toque para entender la Revolución Mexicana.
Para Meyer resulta un tanto incomprensible que un hombre tan callado y sereno como Katz haya emprendido a viento y marea un proyecto tan complejo. Desentrañar y reconstruir con valentía a Villa en sus múltiples facetas, evitando en lo posible los adjetivos y sin soslayar sus vicios o virtudes fue la gran obra de Friedrich Katz.
También Guadalupe Villa, nieta del Centauro del Norte está en Nueva York para asistir al homenaje que rinde la Universidad de Columbia a Friedrich Katz. Tutor de su tesis doctoral, tuvo la suerte de tratar fuera del ámbito académico al hombre que consagró su vida a estudiar la historia de México. En la pena de perder a este hombre talentoso, Guadalupe se deshace en adjetivos: su respetado y admirado maestro fue amable, sencillo, jovial, generoso, comunicaba sus conocimientos con sabiduría y sencillez y,en ese sentido, nunca fue avaro. Friedrich Katz, era un tipazo y, sin duda, el mejor biógrafo de Villa.

1 comentario:

kowalick dijo...

Gran historiador, me sorprender que siendo extrangero tuviera tanto interes por México y es una pena que sea tan poco difundido. Los jovenes (no me incluyo entre ellos, aunque soy uno) no saben que la historia es super interesante, mas la de mexico, los procesos historicos que nos formaron como nación... en fin

Saludos :D