miércoles, 2 de diciembre de 2009

SOBRE EL GAMBIT

A fines de mayo comenté en este espacio un artículo de Jaime Avilés publicado en La Jornada (Desfiladero) que no puedo dejar de recordar ahora. Entonces, Avilés comentaba la jugada maestra o gambit de López Obrador, ese genio ". . . siempre fecundo en ardides como Ulises", al crear su Frankenstein a quien llamó, por falta de mejor nombre, Juanito. O será retrasado mental, como lo llama Clara Brugada, la candidata de AMLO.
López Obrador le apostaba a la deslegitimación -o envilecimiento- del Ejecutivo y el Judicial, para que el país caiga en situación de ingobernabilidad "peligrosa, pero también muy interesante de soluciones democráticas inéditas –el plebiscito revocatorio de mandato– o al caos".
Y aquel luchador social de Iztapalapa se la creyó enterita. . . que sí, que no. ¿Será o no será Delegado para el resto del trienio?
Lo que está en juego es el mayor presupuesto del Distrito Federal, más los ingresos de los giros negros dice López Dóriga. Y esto que dicen todas las columnas políticas es lo que más sorprende a los ingenuos como yo. La desfachatez del engaño a la gente que sigue creyendo que el servidor público es eso: servidor público y no ladrón que debería estar en la cárcel por no cumplir con su deber.
¿La lucha por el presupuesto es para mejorar el estado lamentable de la Delegación Iztapalapa? Pues la aplicación de ese presupuesto a las necesidades de la gente no se ha visto ni en los años priistas ni en los perredistas que ya superan una década.
¿Ingresos de los giros negros? ¿Que no están prohibidos?

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